Las mujeres más poderosas de Hollywood han decidido unirse para pasar de la protesta a la acción a fin de erradicar el acoso y equilibrar la balanza de poder en un sistema que hasta hace unos meses consideraba el abuso sexual como una práctica normal. El movimiento #TimesUp surgió a finales de diciembre como respuesta a la práctica de "pasar por el sofá del productor" y callar al respecto como condición para conseguir un papel.
Además de vestirse de negro en la alfombra roja de los Golden Globes a manera de protesta, las iniciativas y apoyos propuestos por el grupo formado por 300 actrices, productoras, directoras, agentes, publicistas y ejecutivas, entre las que se encuentran Ashley Judd, Eva Longoria, America Ferrera, Natalie Portman, Rashida Jones, Emma Stone, Kerry Washington y Reese Witherspoon, no sólo son para Hollywood sino para todo lugar de trabajo:
- La aportación de un fondo de 13 millones de dólares para proporcionar ayuda legal a mujeres con pocos recursos económicos para que puedan reportar casos de abuso y acoso sexual
- Promover leyes que sancionen a las compañías que toleren el acoso y que utilicen los contratos de confidencialidad para callar a las víctimas.
- Generar acciones que conduzcan a la igualdad de género en los estduios y en las agencias.
#TimesUp no tiene un líder, las participaciones son voluntarias y las acciones se llevan a cabo a través de grupos de trabajo. El primero es una comisión de la que está encargada Anita Hill, para redactar un plan de acción para acabar con el acoso sexual en la industria del entretenimiento. Otro es '50/50 para el 2020' que pretende que los estudios y agencias se comprometan con la igualdad de derechos de género. También hay otro grupo que se encarga de las necesidades de las minorías y de la comunidad LGTB.
Es imposible saber si #TimesUp logre mantener el momentum para generar cambios verdaderos, que además inspiren a otros países, como los latinoamericanos, donde es bien sabido que la práctica es condición sine qua non. Ya se han reportado varias discusiones y desencuentros al interior del movimiento, pero como comenta América Ferrara: "No es tan fácil como encontrar una varita mágica que lo arregle todo, lo sabemos. Pero quedarse de brazos cruzados ya no es opción."