El color de los ojos de Harry Potter es un rasgo esencial en los libros de J.K. Rowling, ya que se menciona repetidamente que el joven mago heredó los mismos ojos verdes de su madre, Lily. Sin embargo, en las películas, Daniel Radcliffe, quien interpretó al personaje, tiene los ojos azules. Esta diferencia no pasó desapercibida para los fanáticos de la saga y tiene una explicación basada en problemas de producción.

¿Por qué no usaron efectos digitales para darle a Harry Potter ojos verdes en las películas?
Durante el rodaje de la primera película, Harry Potter y la piedra filosofal, la producción intentó respetar el detalle de los ojos verdes de Harry. Para lograrlo, Radcliffe utilizó lentes de contacto de ese color, pero su cuerpo reaccionó mal. El productor David Heyman recordó que en el primer día de filmación, Radcliffe sufrió una reacción alérgica que dejó sus ojos rojos e hinchados, por lo que decidieron prescindir de los lentes.
Inicialmente, se consideró la posibilidad de modificar digitalmente el color de los ojos de Radcliffe en postproducción, pero el equipo concluyó que se vería poco natural. Debido a esto, se optó por mantener el color azul de los ojos del actor y en su lugar, se enfocaron en encontrar una actriz que interpretara a Lily Potter con un color de ojos similar al suyo.

Este no fue el único problema que Radcliffe enfrentó con los elementos característicos de su personaje. También desarrolló una reacción alérgica a los icónicos lentes redondos de Harry Potter. Según el propio actor, durante la filmación de la primera entrega dirigida por Chris Columbus, aparecieron marcas y pequeños brotes alrededor de sus ojos, lo que llevó al equipo a descubrir que tenía alergia al níquel del material de las gafas.
Para solucionar este inconveniente, la producción tuvo que fabricar lentes con otro material, y Radcliffe llegó a usar hasta 160 pares de gafas a lo largo de toda la saga. A pesar de estos inconvenientes, el actor logró mantener la imagen icónica de Harry Potter en la gran pantalla.

El detalle de los ojos verdes de Harry no solo tenía importancia estética, sino también un peso narrativo dentro de la historia. En los libros, muchos personajes que conocieron a Lily Potter comentan lo parecidos que son los ojos de su hijo a los de ella, un aspecto que cobra gran relevancia en la relación entre Harry y Severus Snape.
Snape, interpretado por Alan Rickman, oculta durante años su amor por Lily Potter, y su dolor por haberla perdido lo convierte en un personaje complejo. En su última escena en la historia, Snape le pide a Harry que lo mire antes de morir, en lo que muchos interpretan como un último deseo de ver, aunque sea a través de su hijo, los ojos de la mujer que amó.