El cine tiene el poder de provocar todo tipo de emociones en el espectador. Algunas películas como El mago de Oz y Up, una aventura de altura, llenan de esperanza e inspiran a cambiar el mundo, mientras que otros dentro del género del terror como El Exorcista generaron desmayos en las salas de cine en su estreno. Lo cierto es el cine ha sido una herramienta poderosa para narrar tanto lo bello como lo aterrador de nuestra existencia, con historias que dejan al público marcado de por vida.
En ocasiones, una película logra captar con tal nivel de realismo una tragedia real que el impacto en el público se convierte en algo más que una simple reacción emocional, llegando a ser un reflejo de la memoria colectiva de una nación entera. Netflix, con un catálogo cada vez más arriesgado y diverso, se ha atrevido a llevar a la pantalla una historia que sacudió a todo un país, presentando una cinta que no sólo es magistral en su ejecución, sino también impresionante por la crudeza con la que retrata los hechos.
Este es el caso de 22 de julio, una cinta dirigida por Paul Greengrass, que sumerge al público en la devastadora tragedia ocurrida en Noruega en 2011, cuando un atentado perpetrado por un extremista de ultraderecha cobró la vida de decenas de personas, en su mayoría jóvenes. Con una narrativa desgarradora y un enfoque en las víctimas y sobrevivientes, 22 de julio no se limita a mostrar los hechos violentos, sino que profundiza en las secuelas físicas y emocionales que dejó este ataque en la sociedad noruega.

Lo que hace de 22 de julio una película imprescindible es su capacidad para retratar el terror y la confusión sin caer en el morbo ni en la espectacularización de la tragedia. Greengrass, conocido por su estilo documentalista en películas como United 93 y la saga de Jason Bourne, utiliza su característico realismo para narrar los acontecimientos de una manera inmersiva, permitiendo que el espectador sienta el miedo y la angustia de las víctimas.
La película se divide en tres actos bien definidos: el atentado, la lucha por la supervivencia y las repercusiones legales y sociales del ataque. Este enfoque permite que no sólo se observe el impacto inmediato del suceso, sino también las secuelas a largo plazo para los sobrevivientes y las familias de las víctimas. Uno de los aspectos más poderosos de la película es la manera en que muestra la resiliencia de los afectados y su búsqueda de justicia, una narrativa que resuena con cualquier audiencia.

El impacto de 22 de julio va más allá de la pantalla. La cinta ha abierto debates sobre el extremismo, la política de inmigración y el papel de la justicia en casos de terrorismo. Además, ha servido como un homenaje a las víctimas, recordando al mundo la importancia de la empatía y la unidad en tiempos de crisis. Hoy puedes ver esta cinta en Netflix.