Desde hace años, los ganadores del Oscar saben que deben ser breves en sus discursos de aceptación, pero no nos extrañaría escuchar a Demi Moore, Mikey Madison, Sean Baker, Brady Corbet, Ralph Fiennes o Kieran Culkin el próximo 2 de marzo extendiéndose en sus palabras de agradecimiento. La Academia impone un límite de 45 segundos, y aquellos que lo sobrepasan son interrumpidos por la clásica música de despedida. Aunque esta restricción puede parecer apresurada para quienes han trabajado toda su vida por este reconocimiento, la razón detrás de esta medida tiene una historia particular que se remonta a más de 80 años atrás.
El motivo del límite de tiempo en los discursos se originó el 4 de marzo de 1943, cuando Greer Garson, ganadora del Oscar a Mejor Actriz por su papel en La señora Miniver, pronunció el discurso más largo en la historia de la premiación. Garson habló durante aproximadamente seis minutos, aunque las imágenes registradas por la Academia solo conservan un fragmento de tres minutos y 56 segundos. Su discurso, si bien inspirador, se dio en una ceremonia que se había extendido hasta pasada la una de la madrugada, dejando a muchos asistentes extenuados.

Greer Garson y su discurso de seis minutos que hizo historia
A diferencia de los breves agradecimientos actuales, Garson aprovechó su discurso para hablar sobre su experiencia como inmigrante en Hollywood. Recordó que había llegado a Estados Unidos cinco años antes y destacó la calidez con la que la industria la había recibido. “Esta noche han hecho que me sienta bienvenida de verdad”, expresó con emoción. Su interpretación en La señora Miniver, un drama bélico en el que encarnaba a una ama de casa inglesa afectada por la Segunda Guerra Mundial, había sido clave para inspirar el apoyo estadounidense a Gran Bretaña en el conflicto.
Además de compartir su historia personal, Garson reflexionó sobre la subjetividad de los premios. Señaló que recibir una nominación ya era motivo de celebración y que no debía verse como una competencia. Citando Alicia en el país de las maravillas, afirmó que en la entrega del Oscar “todos han ganado y todos deberían recibir un premio”. Su discurso, aunque largo, no careció de profundidad y resonó en la audiencia.

A lo largo de los años, otros actores han intentado desafiar el límite de tiempo. En 2014, Matthew McConaughey y Cate Blanchett ofrecieron discursos que superaron las 500 palabras. En la década de los 2000, Hilary Swank y Adrien Brody también prolongaron sus intervenciones; Brody incluso protestó cuando intentaron cortarlo, provocando aplausos del público. Sin embargo, ninguna de estas intervenciones se acerca a la duración de la de Garson.
A pesar de haber sido nominada en otras siete ocasiones, Garson nunca volvió a ganar un Oscar. Su estatuilla original fue destruida en un incendio en la década de 1980, pero la Academia le otorgó una réplica. Su récord sigue vigente y es poco probable que alguien lo supere en el futuro, dado el estricto control sobre la duración de los discursos. El límite de 45 segundos sigue siendo un tema de debate. Mientras algunos consideran que ayuda a que la ceremonia fluya de manera ágil, otros creen que es una restricción injusta para los galardonados.